De: RICARDO MUÑOZ [mailto:
Enviado el: jueves, 24 de mayo de 2012 19:33
El día más triste, por otra llama que se apaga...

IN MEMÓRIAM DE LULI
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El adiós tiene forma de lágrimas y la evocación edifica la coraza que aleja el olvido, haciendo del copioso desgranar de imágenes el albergue del cariño.
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Luli, qué distante queda el día que de la perrera saltaste a nuestras vidas, trayendo en tu arribo un mensaje de alegría. Dado que carecías de rabo (amputado tal vez por aquel que te abandonó) expresabas tu contento moviendo las caderas.
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Pasaron seis años poblados de paseos, risas y dicha, mas, en el séptimo, la sorpresa mostró los dientes.
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El veterinario fue contundente:
-Por la edad tiene el corazón grande y eso significa complicaciones futuras. Además, esos bultos en las tetitas…
La noticia nos produjo un socavón. Pero se te veía tan bien, con tantas ganas de vivir… No obstante, aquellos tumores en las mamas…
La intervención quirúrgica era necesaria… Aunque tus problemas de corazón auguraban un riesgo, debías atravesar el desafío del bisturí.
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Llegó el 23 de mayo de 2012. Mañana transparente. La brisa discurría repartiendo frescor. Tú caminabas contenta acompañada por el beneplácito de mi mujer y de Vania, mi hija.
La Clínica plantó presencia delante de tu mirada. En el último momento te negaste a avanzar, optando por pegar tu cuerpito tembloroso a las piernas de mi hija, tal si avisaras que presentías que adentro te esperaba…
Finalmente accediste a entrar, y empujada por la anestesia te dormiste en brazos de Vania.
Y allí quedaste, sola frente al desafío…
Acarreabas problemas de corazón, y en la mesa de operaciones tu corazón se cansó de luchar. Tras dos paradas decidió concluir el recorrido…
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Ingresaste a
Al instante la casa quedó vacía, alicaída, como desinflada, con el silencio amordazando los ecos y la soledad tejiendo sombras. Habíase apagado tu llama convirtiendo la ausencia en un reflotar de episodios idos. Sin embargo, la perrita canela continuaba viva ante nuestros ojos, porque nuestra voluntad insistía en mantenernos junto a ella.
Todo rezumaba dolor, mas un dolor envuelto en una certidumbre; tan demoledora partida se llevó un retazo de nuestros corazones.
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Luli nos dejó un hueco que no para de crecer. Una sensación de haber perdido una parte del respiro que anima el aliento del tiempo.
Partió al abrazo de lo desconocido, pero partió sabiendo que fue amada, y que hicimos todo lo posible para que sus días caminaran por terrenos de felicidad.
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Perrita de ojos mansos y pelaje color herrumbre, tu estela permanece en nuestra memoria. Gracias por todo lo que hiciste por nosotros.
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Texto escrito a tres manos desde la envoltura de las lágrimas.
Odi, Vania y
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(Cuando Luli fue portada de uno de mis libros)
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PUBLICADO POR RICARDO MUÑOZ JOSÉ
http://linde5-otroenfoque.blogspot.com.es/2012/05/el-dia-mas-triste-se-apago-otra-llama.html






































